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Escalambrujos.

Para Bárbara. Santiago Feliú

Buscando un poema de Carlos Puebla por la red he dado con éste video de Santiago Feliu y León Gieco cantando ésta hermosa canción cuyo autor es el menor de los hermanos Feliu. Youtube es maravilloso, en una horrible y calurosa tarde Zaragozana me he metido horas de ver conciertos de Silvio, discursos del Che en las naciones unidas, escuchando canciones de la trova.... Total que al final me han entrado unas ganas locas de volver a Cuba.

Me preguntó qué será de la gente que conocí  allí. De Leo, de su hermana, de Lourditas y su marido Raúl, que nos acogieron en su casa, del guerrillero que nos contó historias de Camilo Cienfuegos sentado en una hamaca en Caimarin, de la jinetera joven, dulce y hermosa, que se sentó con nosotros melancólica y agotada a beberse una bucanero después de que un holandés viejo y gordo se negara a pagarle la cena tras haber estado con ella.

De aquel viaje  me traje muchas cosas, buenas y malas. Un concierto de Silvio en la plaza de la revolución quizás se encuentre entre las mejores, los días en Trinidad, las horas de coche con Leo conduciendo y contando chistes, la Habana Vieja, el dibujante de la plaza de la catedral con el que compartí comida a lo cubano, visita al museo de la Revolución y un par de porros en su casa. De las malas casi no me acuerdo, pero me las guardo para mí. Creo que ni el Rocke ni yo hicimos ése viaje en las mejores condiciones anímicas. Cada uno entendimos el país de una manera. Para mí, que había mamado todo lo leible y oible de la revolución iba con un afán tremendo de empaparme de todo.  Él, que ya se hizo viejo para esto del comunismo y que tras sus viajes a Nicaragua sentía más devoción a Sandino que al Ché tenía un afán más turístico que yo. Después de una noche bien cargados de ron en la que discutimos por el rumbo que debía seguir el viaje termine yéndome al malecón a la mañana temprano para reflexionar sobre todo. Allí escribí un texto de lo que era la Habana, lo hice sobre en la primera página de un libro que compré allí (los vendían a peso en una tienda junto a la casa de Yasnai, donde vivía, y me traje una maleta casi llena de ellos) aquel libro lo regalé a la vuelta de España y hoy intentaba recordar aquel texto sin conseguirlo. 

Así que de nuevo me encuentro al principio, escribí esto porque no recordaba el poema de Carlos Puebla, tiene unos versos que creo recordar que dicen algo así (bendito sea el pan que alimenta nuestros actos y bendito sea el hambre de aquel que nos roba el pan) así que si alguien lo conoce le agradecería eternamente que me lo posteara. Tampoco recuerdo que escribí sobre Cuba, algún día llamaré a la persona a la que le regalé el libro para que me envíe por email el texto. Escuchen la canción porque es preciosa.

Y como el Ché de Fidel, en aquella última carta que le envió antes de marchar a extender la revolución al continente, me despido con fervor revolucionario.

1 comentario

sara -

Que bueno esta hoy encontrarme con tus palabras que resuenan en mi, sin conocer Cuba, pero amandola igual.
Ojala te re encuentres con ese texto que escribiste esa
madrugada y con ese poema que buscas.
Mis cariños esclambrujos