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Escalambrujos.

Un Turolense en Vietnam. Nin Bhin y el poquico de pan.

Nin Bhin es un pueblo anodino a mitad de camino entre Hanoi y Hue. Son pocos los que se alojan aquí, quizas no estaremos más de veinte en todo el pueblo. La mayoria de turistas vienen desde Hanoi y visitan las pagodas de Din tien Hoang y de Le Dai Hanh, abarrotadas de turistas, y se marchan el mismo día, en tan solo unas horas.

 

Pero la belleza de Nin Bhin no está en esos dos templos, sino en toda la naturaleza y paisajes que rodean a la ciudad. Si alguien, como yo, se imaginó Vietnam como un montón de montañas que salen de la tierra  llana, lagunas de nenúfares con hombres pescando dentro, arrozales con bueyes de agua y cientos de garcetas de color blanco sobrevolándolos y entre ellos mujeres con sombreros de caña sembrando arroz, Nin Bhin es su lugar.

 

Además hay otra cosa buena, los turistas no salen de esas dos pagodas, así que ver a tres turolenses, y a un galés que se nos unió ayer, montados en bicicleta perdiéndose entre los arrozales y cruzando sus pueblecitos por senderos es algo a lo que no estan acostumbrados, por lo que los niños salían a saludarnos, la gente nos paraba para preguntar, en el bar donde hemos parado a comer cabra frita con arroz y salsas los de la mesa de al lado, unos militares ancianos, nos han invitado a una botella de licor de avispas y cuando ya perdidos del todo no sabiamos por donde cruzar un rio, una anciana ha cogido su bote y nos ha cruzado a la otra orilla a nosotros cuatro y nuestras bicicletas.

 

Por supuesto que hemos llegado hasta las pagodas, pero no hemos estado más de 15 minutos, estaba abarrotada de autobuses, turistas y mujeres rodeándolos con su archirepetida frase "you buy some from me". Las pagodas turísticas son todas iguales, en ellas no se celebran cultos, estan llenas de occidentales y somos incapaces de comprender ni una sóla de las figuras que en ellas se representan. Sin embargo mientrás atravesábamos uno de los pueblos en bicicleta hemos visto una pagoda con un jardincillo en el que una veintena de ancianas repetia sin cesar mantras arrodilladas frente a un altar. Hemos entrado en silencio y una de ellas nos ha visto y nos ha invitado a unirnos y a colocar incienso a la figura que rezaban, que espero que no sea la de la fertilidad.

 

Otra de las cosas buenas de este pueblo, es que vivir en el hotel es estar como en casa de la familia, ya que debemos ser los primeros extranjeros que acoje, de hecho esta mañana el señor Xiu, que es el padre de la familia y fuma como un carretero me ha cocinado dos huevos fritos con una barra de pan para desayunar y ha puesto fin a la frase que más he repetido en cada comida durante los ultimos siete días: "un poquico de pan, mecagüendios"

3 comentarios

JESUS -

Por fin Vietnan...dame pan y dime tonto.

Manuel Arribas -

Amigo Emilio, deberían conectar contigo en los telediarios, segían los minutos mas interesantes.
Sigue disgrutando tío, y se de uno que te ha preparado una tertulia a tras bandas oara cuando vuelvas, ya te contaré.

Pili A. -

Debes de tener muy buen carma, jodido, tal y como te tratan pareces un rey...
Me encanta desayunar huevos fritos (tal y como los cocinaba mi padre los domingos: con ajos fritos y una pizca de vinagre, al estilo andaluz. Y no podia faltar mucho pan de pueblo si es de mi pueblo Santa Cilia o de Biescas mejor, los hornos de leña que todavía quedan por aquí)

Disfruta y no te preocupes tanto por la fertilidad, tampoco estaría mal algún pequeño Emilito por el mundo ¿no?