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Escalambrujos.

Un Turolense en Vietnam, Los autobuses y la madre que los parió.

Coger un autobus en Vietnam es toda una experiencia religiosa. Lo es porque hasta un agnóstico, como yo, comienza a persignarse y a encomendarse a todo el santoral, a maria santisima y a rezar padres nuestros y avemarias con la esperanza de ya que todas las leyes físicas, de la razón, el sentido común y hasta la climatología van a estar en tu contra, al menos las divinas y las cábalas se alineen en tu bando y te permitan llegar a tu destino de una pieza y respirando.

Porque conducir en vietnam no atiende a ninguna norma conocida en occidente. No importa tu dirección para elegir indistintamente un carril u otro, el peralte te ira llevando suavemente de un lado a otro de los carriles. Tampoco se atiende mucho a la carretera, porque lo que conviene es ir enviando sms por el movil y si, por ejemplo, al llegar a un peaje todas las entradas de tu carril estan ocupadas, no importa. Te pones en dirección contraria y pagas en el carril contrario, pase lo que pase.

¿Cómo ha conseguido la ciencia evitar que toda la población vietnamita acabara extinguida entre los amasijos de un camión? Inventando el pito. Tocando el pito espasmódicamente un conductor de autobús adelantará, sin temor alguno, a un camión de doce ruedas, en una curva sin visibilidad subiendo un puerto de montaña, con un cortado de 200 metros a un lado, ¿quién dijo miedo?, el pito te salva de todos los males.

Los mejores son los pitos de advertencia, todos los transportes grandes lo tienen y se activan cuando dan marcha atrás. Pero lo que en España es un sonido estridente para avisar a las personas invidentes del peligro aquí no, aqui es "LA LAMBADA", y este es el motivo por el que aun no he visto ni un solo ciego en Vietnam.

Volviendo a los autobuses, la única manera de saber que uno ha llegado a su destino es en el momento en el que, tras un viaje de 14 horas sin detenerte y meándote como un bellaco, el conductor decide parar a comer, en el restaurante de su prima claro, en ese momento sabes que estas a tan solo 5km de tu destino.

En Dalat a 21 de noviembre, tras un viaje de 25 horas en autobus a un pueblo en las montañas que esta a tomar por el culo de cualquier parte.

5 comentarios

Pili a -

Bueno te daré una pista: tiene que ver con un amigo tuyo de la blogosfera y hasta aquí puedo leer...

Emilio -

Pili a.: No, no los tienen. Los indices de accidentes de trafico en los paises en vias de desarrollo son brutales teniendo en cuenta su parque automovilistico.

pepe -

LO del caos de circulación y el terrible miedo que pasas en un coche o en autobús allí me ha traladado a nicaragua y a Costa Rica...joder si te da más miedo eso que otra cosa...al final vives y sobrevives, luego es apasionante contarlo no??...si, pero ya en casita...

JESUS -

Y sin embargo, te sienta tan bien "literalmente" hablando, el ir en autobus.

De la barca no cuentas nada, si la cara es el espejo del alma, el paseo en barca debio ser apacible, parece un hombre tranquilo. Bonito retrato, supongo que llevaras tarjetas con la direccion del blog para que luego se las bajen...

Pili A -

Lo que yo decía: "los autobuses de la muerte"
Pueden perder una pieza del coche y pararse en medio de un intenso tráfico a rescatarla...
Supongo que tendrán mucha fé en su angel guardián. Lo más curioso es que les funciona. Apuesto a que tienen menos muertos en carretera que nosotros con todas nuestras normas.

Besos y cuidate Emilio,
Pili
¿Has visto ya a AC/DC en Teruel?
No te doy más pistas