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Escalambrujos.

Gema Noguera

Yo no conocí a Gema Noguera. O quizás sí. Porque lo hice a través de los ojos de su hija o paseando con ella los paisajes y rincones del Matarraña y a través de sus cuadros. Conocí a su hermana y hermano, a su madre, a su marido Alberto y a sus hijas Mariona y Kenia. Con su hermano, que en juventud fue un grandísimo escalador, hable de montañas, de las vías de escalada que abrió en el matarraña, algunas míticas y subimos juntos un par de montes en Montserrat y en Beceite. 

Hoy Antón Castro me ha enviado un texto que ha escrito sobre Gema y que me ha hecho llorar de la emoción.

Entré por primera vez en la galería Antigua Fábrica Noguera de la mano de Kenia y la recorrí con un puñado de arena en la garganta. El color rojo de vida y de amor de sus cuadros, las ramas de árboles, las espinas de pescado y esos números del 1 al 10 que se repetían en ellos. El Matarraña entero es un trozo de ella misma, de su familia. El río brillante entre montes amarillos de flor de aliaga y verdes de quejigo, la primavera eterna que allí viví, nunca he sentido tanta bondad, tanto sentimiento hacia la tierra, hacia lo humano, como el que transmiten todos ellos. 

Todo lo que he leído sobre Gema es coincidente: torrencial, misteriosa, bondadosa, dulce. Y sé que es así, porque así era Kenia. Recuerdo el sol rojo de agosto hundiéndose sobre los campos regresando de Beceite, sólo en mi coche, y sentir como nunca lo he sentido, que la vida y la juventud es el mayor regalo posible y sentir los versos de Jaime Gil de Biedma "como todos los jóvenes yo vine a llevarme la vida por delante". Creo que ese día comencé a perder a Kenia. Una llama de huida, de escape, se encendió en mi y comprendí, que yo no era el habitáculo adecuado para alguien que tenía la bondad y el amor hacía los demás que ella desprendía. Y que yo no podía amar. No sabía.

Un día de enero la abandoné. No pude explicarle por qué y no he podido hacerlo nunca. No volvimos a vernos ni a llamarnos nunca. Mi propia vergüenza me impidió hacerlo. Paradójicamente yo no me lleve la vida por delante sino que después descubrí que "la verdad desagradable asoma: envejecer, morir, es el único argumento de la obra." Hace dos años de eso ya. Se que siguió el amor de un hombre bueno, porque solo un hombre bueno puede estar  junto a ella,  y que el matarraña y la brisa de los puertos de Beceite entra ahora por las ventanas de una escuela de huérfanos en Ecuador. 

Hoy leo a Anton Castro, "Gema se fue en noviembre de 2008 con el otoño. Se fue y a la vez se quedó: en sus obras, en el ambiente, en el rumor incesante del río Matarraña. Se fue con el estrépito de la sombra y se quedó en la memoria de las cosas que con ella adquirieron nuevos nombres y otras sensaciones para la leyenda". Y me doy cuenta de lo mucho que le debo a Gema, a su familia, a Kenia. Si yo hoy se amar, si puedo entregarme a mi pareja, si la quiero sin miedo, sin condiciones, si deseo que se rompan los relojes cuando estoy junto a ella, si hoy me siento un hombre bueno, si amo lo que soy, la tierra que piso, si quiero a mis padres y hermana, a mis amigos. Es porque me enseño la fragilidad del tiempo, de nuestro tiempo y que pese a las adversidades, solo entregándonos a través del amor, ofreciendo lo que tenemos podremos tener un corazón tranquilo.

Ella nunca hablaba de su madre en pasado. "Mi madre dice que debemos tener siempre un palo con una zanahoria delante para seguir caminando. mi zanahoria es viajar". Yo estoy seguro que sigue teniendo su zanahoria, que quizás no sean los viajes, pero espero que nunca deje de soñar y de ser feliz. 

 

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3 comentarios

Pili A -

Mi zanahoria es escribir y no escribo
Por lo tanto estoy parada
Tengo una ligera idea de que yo antes sabía esa lección de entregarnos a través del amor
Creí que era una lección que nunca se olvidaba
Siempre pensando en mi ¿nunca la volveré a aprender?
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Laura -

Adimiro la delicadeza de tus palabras y la ventana de emociones que abres y se me abren cuando me deslizo entre las frases de este relato.
Sobrecogedor verte agradecer desde el amor, aceptar y crecer para vivir plenamente el presente.
Tiene que ser un privelio compartir la vida junto al aguien que mira con estos ojos y que lo comparte y se entrega de esa manera.
Te felicito Emilio, por como deslizas suavemente las palabras hasta tocar el fondo de las emociones, observando, mimando y agradeciendo los pequeños detalles.
Pero sobre todo porque sin apenas conocerte te admiro tan solo por ser tú y por querer de la manera que lo haces.
Un abrazo, admirado desconocido...

pepe -

Deja la vida pasar...solo por un instante, déjala ...y déjate llevar...
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