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Escalambrujos.

Los cerdos, la política y los niños.

Decir que no

Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño

ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

no obstante
cómo desalienta
verte bajar tu esperanza
saberte lejos de ti mismo

oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado

y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano

y nunca más
puedes cerrarla.

Mario Benedetti.

*Hoy, un par de políticos y algún prohombre de la sociedad aragonesa han decidido poner en zozobra un recurso que lleva años funcionando para ayudar a niños con problemas sociales, con el esfuerzo, trabajo e ilusión de muchas personas. Se debían favores los unos a los otros, necesitaban hacer caja y ahora la boca se les  llena de palabras altisonantes, cuando ellos, que solo saben hacer montoncitos de dinero, nos intentan convencer de que conocen algo de lo que hemos hecho estos años. Y después de todo, de matar la ilusión, se han ido a comer  juntos a un restaurante de platos caros, con sus coches nuevos, grandes y brillantes, sus corbatas italianas, sus camisas y sus presupuestos oficiales.

Hoy todo mi odio para ellos y para los que han abierto la mano y han mirado al suelo obedientes. Y mi amor para los que han cerrado el puño.

Eric Burdon and The animals

Mientras decidía si me levantaba de la cama esta mañana y comprobaba que el concierto de Dylan no dio para mucha resaca, intentaba recordar cuál fue el primer disco de Tío Bob que escuché. Lo cierto es que no tuve una mala aproximación ya que fue Desire, recuerdo que lo alquilé en la biblioteca cuando iba al instituto. De ese disco me encantaba, además de "Hurricane", "One more cup a coffe", de la que por cierto entonces como ahora sigo sin comprender su letra. Buscándola por el Youtube me he encontrado ésta versión de Eric Burdon.

A ésta bestia de los escenarios, del soul, el blues y el rock and roll, líder de The animals y The New animals, lo conocerán seguramente por su aullante voz en la magnífica versión que hicieron del tema folk Americano The house of the rising sun. Lo cierto es que éste cover de Dylan no es lo mejor que se puede oír de Eric Burdon, pero me ha parecido interesante.

 

Bob Dylan

HOW DOES IT FEEL
HOW DOES IT FEEL
TO BE ON YOUR OWN
WITH NO DIRECTION HOME
LIKE A COMPLETE UNKNOWN
LIKE A ROLLING STONE?

Es que acabo de llegar del concierto de Bob Dylan, ese al que nos han exiliado a la feria de muestras. Probablemente el más importante de todo el cartel de la expo y lo hacen donde comienza el desierto y publicitándolo como si les diera vergüenza decir que Dylan toca en Zaragoza. Un tipo que lo tiene todo y que apenas es accesible hace una versión de un tema propio como el A Hard rain´s a gonna fall como reclamo para éste evento de la Expo y apenas se hace público, ¿quién no recuerda a Freddy Mercury cantando "Barcelona"?, insolito.

Por cierto Dylan con la voz completamente rota genial y la banda alucinante. Eso sí, un divo como siempre, pero en una noche como hoy se le perdona todo. De los clásicos además de la versión citada han tocado Just like a woman y han cerrado el concierto con el tema que inicia éste mismo blog. Como una piedra rodante.

 

El mundo de Juan Lobón

"Soy cazador como soy moreno, como la Sinta es bizca. Bueno o malo, es lo mío y apechugo con ello. Además, ¿qué otra cosa podía ser yo? Se engancha el mulo al carro y tira. Yo soy un mulo contento con su carro, y sé muy bien que, quitando el oficio de médico, que es el que hay que respetar, los demás todos son peores que el mío.

[.....]En el monte sólo viven los flacos, los que andan con el miedo metido por el culo. EL ojo confiado no ve, ni la oreja escucha, ni la nariz ventea. Al cazador lo amaña el miedo a volver de vacío que es la muerte, y el miedo a la guardería que es la cárcel. El miedo enseña lo mismo a taparse del guarda en un lentisco de a palmo, que a arrimarse a una cabra subida a las piedras. El miedo enseña a llevar la sombra en los riñones, a ser como una piedra en un limpio y un tronco de chaparro en el chaparral. A eso enseña el miedo, que el hambre enseña a todo lo demás."

Estos párrafos son parte de la historia que Juan Berenguer presentó en El mundo de Juan Lobón. El libro cuenta mucho de lo que acontecio en la España rural de hace cincuenta años y que hoy muchos no podríamos ni siquiera imaginar. Pero sobre todo narra la vida de unos hombres para los que la caza, el respeto y el amor al campo, representaba su modus vivendi. Hombres a los que el hambre y la necesidad hizo furtivos y el miedo a las bofetadas y la cárcel volvío prudentes y sigilosos.

Pero hay algo que junto al respeto por la naturaleza y el saber de sus cosas, las cosas del monte, les une a todos ellos. A mi abuelo el Chato, a su hermano el Royo, a Juan Lobón, al Tasio de Montxo Armendáriz y a otros tantos que existieron por todos los rincones rurales del país, donde el hambre y la necesidad ejercían magisterio. Y es el profundo sentido de respeto y admiración que les profesaban muchos de sus vecinos. Porque de ellos no solo vivía y se alimentaba su familia, sino que lo hacían muchas de su alrededor. 

El mundo de Juan Lobón es dificil de encontrar hoy en día, yo conseguí una edición del año 2006 de la editorial Clan. La primera de todas es de Alfaguara del año 1967. Si les gusta el campo y quieren entender más de aquellos hombres que veían como comenzaban a ser perseguidos y detenidos por ejercer su oficio y que su lugar en los rastrojos, dehesas y labrados lo ocupaban otros que, a lo que ellos consideraban alimento y manera de ganarse la vida, éstos denominaban deporte y lo ejercian sin conocimientos, ni pudor, no dejen de leer éste fantástico libro.

*Ese de la foto es mi abuelo. Fue pocero, jornalero, emigró largas temporadas a Francia a extraer remolacha, pero sobre todo fue cazador, conocedor de la naturaleza y un hombre honrado a carta cabal hasta que el humo de los Celtas Cortos y el polvo de años trabajando de barrenero en una cantera lo doblegaron hace ya quince años.

Torre del agua

Es extraño hacer turismo dentro de tu propia ciudad. Pero así me sentí el otro día pisando los alrededores de la expo. Desconozco si la visita a su interior promete, lo cierto es que cruzando la pasarela desde la estación de tren hasta donde parte el teleférico y rodeando la expo hasta ranillas uno tiene la sensación de encontrarse en otra ciudad distinta a Zaragoza. Es asombroso que todo esto haya surgido así en tan solo tres años.

No voy a entrar en juicios ni en valoraciones acerca de la idoneidad de la muestra, de la sostenibilidad, etc. ¿Para qué? Si aquí todos estamos metidos en el capitalismo y en el Laissez faire hasta el tuétano y como decía el Ivá a través de Makinavaja "aquí todos somos culpables mientras dejemos que pase lo que está pasando". Y uno puede ser autocomplaciente de turismo por Marrakech, Perú o New York, pero éste verano creo que va a tocar veranear en la otra rivera del Ebro.

El edifició de la fotografía es La Torre del Agua del arquitecto Enrique de Teresa. Por cierto, aunque ya no aparezca mi firma en las fotografías siguen siendo mias. Pero es que me cansaba de ver mi nombre en ellas.

 

Los espejos.

"Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos"

EL poema es un extracto de "Los espejos" de Jorge Luis Borges. El que me devuelve el reflejo desde el espejo es mi padre. Al que fue imposible hacer que posara para más de dos fotos. Nunca intentéis fotografiar a un padre en mitad de un Telediario y justo antes de que empiece el tiempo, es inútil. Quiero volver a realizarla cuidando más el atrezo y la postura de ambos modelos, para la siguiente intentaré que sean pasadas las cuatro y en la tele solo pongan telenovelas.

Nuevos caminos

Bueno, me voy al pueblo unos días. No tengo mucho tiempo ahora, así que por la ausencía cuelgo un par de fotos de éste nuevo camino que cruza el Ebro.

 

 

Expo no....¿o sí?

Finalmente he cambiado un fin de semana de playa por uno de asfalto y ciudad. Hubiera sido mal cambio en un fin de semana cualquiera, pero en este estábamos de inauguraciones y como dentro de cien años no tengo previsto tener cámara de fotos me he quedado en la inmortal a retratarnos. El viernes me pillaron los fastos en el trabajo, una pena porque no pude saludar al rey ni a Zp, pero como tengo una azotea más que elegante subimos allí a ver el castillo de fuegos artificiales y pude tirar alguna foto buena. El sábado manifestaciones anti todo, mares de gente por las riveras -las ratas de antaño huyeron despavoridas- vinitos por el tubo y la Magdalena, doscientas fotos a los puentes, la torre del agua, el pilar, que ahora parece una supernova a punto de estallar, fluvi, los guiris, los de aquí, etc. Pero al final me quedo con ésta foto.

Que sí, que todo es un despilfarro, que la sostenibilidad es insostenible, que a ver quién paga esto al final, que no llegamos a tiempo, que el mundo va a explotar. Pero que quieren que les diga, que me gusta la foto, porque al final, lo que cuenta, es que estos se lo pasan como lo que son, como enanos. Y yo estoy de un frívolo subido.

Little Jimmy Scott

Little Jimmy Scott

Me gusta ver el telediario por las noches, el de la 2 noticias, creo que comienza sobre las doce. Suele ser desenfadado, (no al estilo resuelto y un poco amarillo del de las chicas de la Sexta) y da otros enfoques y enseña otras noticias que a lo largo del día no podemos ver.

Anoche la guapísima e interesantísima Mara Torres recomendó, tras aparecer una noticia sobre Sydney O´connor, escuchar una versión del tema Nothing Compares to you del cantante Jimmy Scott.

Little Jymmy Scott, como fue apodado por los músicos de su banda de Jazz, sufrió una enfermedad hereditaria denominada Síndrome de Kallmann que impidió su crecimiento, pero que a la vez mantuvo su voz como la de un niño. En los años 90 regresó a los escenarios tras escucharlo cantar Seymour Stein en un funeral y ficharlo para la Warner con los que grabó un álbum.

Tiene una voz aniñada, canta como en un susurro de una forma lenta, muy lenta, con ese fraseo que convierte en realidad lo que parecía imposible, mejorar ésta sublime canción. En fin que le hago caso a Mara Torres, la podemos escuchar aquí o pulsando en el reproductor encima de la fotografía.

Atardecer.

Cañizos en los ojos de Fuentes Claras.

JUNCOS

Juncos del lago Titicaca,
juncos del antiguo Nilo.
Barcos en el desierto
herrados por el óxido.
Mares de arena.
Trigo, espigas, cebada:
aramos con las anclas.

Cómo quisiera no imaginar
a aquél que desconozco.

Cada uno debajo de su duna
y el sagrado simún sellando todo.

César Antonio Molina.

La foto es un atardecer entre cañizos en los manantiales del río Jiloca, en el pueblo de Fuente Claras (Teruel). Allí a estos nacimientos de agua se les denomina Ojos del Jiloca.

Que veinte años no son nada.

En 1987 yo tenía 8 años. Mi tío Pepe me regaló una canasta que mi padre colgó de un pilar de la cochera y yo me pasaba el día ensayando el Sky Hook de Kareen Abdul Jabbar. Lo intentaba una y otra vez, me colocaba a la derecha, entraba en la imaginaria zona y  soltaba el balón con la izquierda intentando imitar el vuelo suave y parabólico que les imprimía Kareem a sus indefendibles tiros.  Yo era malísimo al baloncesto, y mi gran altura suponía una problema para mí, ya que siempre debía jugar en los recreos a la canasta e intentar demostrar lo que por mi estatura se me presuponía. Lo único que hacía era taponar e intentar una y otra vez el Sky Hook.

De mi infancia tengo pocos recuerdos deportivos, como de muchas otras cosas, pero además del gol de Rubén Sosa que le dio al R. Zaragoza la copa del Rey del 86 frente al Barça, recuerdo especialmente la final de la NBA del año 87 entre los Boston Celtics y Los Angeles Lakers. Magic Jhonson, Byron Scott, Larry Bird, Karrem Abdul, Dennis Jhonson y los demás me tuvieron amando el baloncesto con locura durante aquel principio de verano de 1987.

Desde entonces yo no había vuelto a ver baloncesto de la NBA, quizás la final del año siguiente frente a los Pistons, aunque apenas la recuerdo. Ahora 21 años después estos dos equipos vuelven a enfrentarse por el título y volveré a estar frente al televisor, seguramente esta vez sea frente al monitor del ordenador y conectado a un canal chino (cosas del proletariado) para volver a disfrutar de ellos. Puede que los Kobe Bryant, Odom, Gasol o Rajon Rondo sean mejores atletas y tengan más técnica que aquellos míticos jugadores de hace 20 años, pero nunca tendrán aquella magia, entre otras cosas porque yo los veía con los ojos absortos y admirados de un niño de ocho años que por las tardes de verano despertaba de la siesta a sus padres, botando el balón en la cochera, intentando quitarme de encima a Robert Parish, para lanzar por encima de todos un Sky Hook que me diera el partido y el anillo de campeón.

Audi 100, Manuel Vilas

Llevo varios días sin escribir en el blog. Lo cierto es que ha sido una semana de mucho trabajo y he llegado cansado todos los días. Luego he estado con el libro de Mellado leyendo y probando sin parar y por cierto no me sale nada. Total venia a dormir tres horas diarias. Hoy me he dado una vuelta por la feria del libro y luego he estado tomando algo en bodegas Almau, donde por cierto asistí al final del que debió ser un esplendido concierto de los ex Mas Birras que algún día comentaré. Cerca de las bodegas he encontrado éste coche. Lo he fotografiado porque llevaba unos días dándole vueltas a un poema de Manuel Vilas que leí el otro día en el blog de Antón Castro y no sabía cómo introducirlo aquí. Me impacto lo evocador que es así que lo dejo en el blog.

AUDI 100

Manuel Vilas se compró un Audi de tercera mano, un Audi 100,
y lo ponía a doscientos por la autopista de Barcelona,
y luego tenía que pagar el peaje y eso que no iba a ningún sitio.
Se quedaba mirando el Audi en las tardes de domingo,
en mitad de un descampado, en mitad del desierto.
El gran desierto que cerca la ciudad de Zaragoza,
estéril y ácido como una bocanada de uranio enriquecido.
Miraba las ruedas y las golpeaba con sus botas en punta,
y pensaba que estaban durísimas, llenas de aire embrutecido,
y es que acababa de estar en una gasolinera que se llamaba "El Cid",
y las había hinchado, ese silbido poderoso de las válvulas,
y miraba el dibujo de las ruedas, laberíntico y abstracto como las rayas
de la mano, y se miró la mano, rugosa piel enaltecida
en mitad de la nada, y se había cambiado
el viejo radiocasete del Audi por un compacdisc Pioneer,
con seis altavoces, 800 euros en el Carrefour ,
y puso a Lou Reed en el compac, y bien, muy bien,
Street Hassle puso, y bien, bien, muy bien, dijo de nuevo,
esto era todo, el Audi 100, la vida ennegrecida, las cercanías de un pueblo
llamado Bujaraloz, la autopista de Barcelona, los infinitos camiones,
un toro de Osborne cerca de Pina, el domingo, agrio y crucificado,
y Lou Reed sonando en ninguna parte, en el desierto celestial,
los 800 euros convertidos en el grito más hermoso de la tierra,
y ningún ángel del cielo descendiendo, y Manuel Vilas
--siervo de la nada, fumando, estéril, razonando, gimiendo--,
silbaba bajo el sol inclemente, difuso, el sol borracho,
y les daba patadas a las ruedas y las ruedas
le devolvían el impulso, y eso era gracioso,
y pensó en la guantera, y abrió la guantera y miró la documentación,
y leyó su nombre, y abrió el maletero, y le pareció que allí había
un montón de sitio para guardar cosas, y eso de repente le hizo completamente feliz.

Fotografía digital II

Gotas de primavera, Román Alacariano

Hace un par de meses que me compré la cámara de fotos. Es la primera que tengo en mi vida, bueno en realidad tuve una que duró lo que un viaje a Estambul de nueve días. Me la robaron, a la vuelta de ese viaje, en la estación de Sants por dormir borracho en su puerta de madrugada, así que esa no cuenta. 

Dos meses atrás yo no sabía lo que era un diafragma, ni un stop, ni la velocidad ISO, ni disparar en RAW.... Ahora poquito a poco, gracias a  la inestimable ayuda de este Trastorno Obsesivo Compulsivo que padezco y sobre todo a un foro de fotografía digital ( www.dzoom.org.es )  he ido aprendiendo éstas cosillas y al menos defenderme algo.

En éste foro,  de manera semanal,   suelen elegir las diez mejores fotografías posteadas y entre éstas votar la mejor de la semana entre todos los usuarios. Pues bien, mi foto "Aventadora", que se puede ver más abajo, ha quedado clasificada en segundo lugar, con un voto menos  que la fotografía  "Gotas de primavera" de Román Alacariano, al que, sin él saberlo, le robo su magnífica obra para postearla aquí y, al menos,  justificar  mi derrota.

Por cierto, llevo un par de días bastante desconectado del blog, y  se debe a que ha caído en mis manos el maravilloso libro "Fotografía digital de alta calidad" de José María Mellado.  Mellado es uno de los gurús de la fotografía digital en España y su libro además de muy didáctico es todo un superventas. No es ningún manual de photoshop ni  nada por el estilo, sino que describe paso a paso lo que debe ser un flujo de trabajo, lo que los expertos llaman "workflow" en fotografía digital, pero es de una calidad pedagógica apabullante. Al que quiera profundizar en el campo de la fotografía digital (y siempre y cuando su cámara dispare en formato RAW) se lo recomiendo encarecidamente, eso sí, no es nada barato, 51 lereles del alma.

Ha muerto Bo Didley

Ayer noche falleció Bo Didley. El rock and roll se queda huérfano de padre.

El viento que agita la cebada.

espigas de cebada en el campo de Bello

El nombre que pone título a la homónima película de Ken Loach esta tomado de una balada irlandesa del siglo XIX, escrita por Robert Dwyer Joyce, que cuenta la historia de un joven irlandés que se une a los United Irishmen en la frustrada rebelión contra los ingleses de 1798.

Al parecer éstos jóvenes Irlandeses que participaron en la rebelión portaban cebada en sus bolsillos para alimento durante sus largas marchas. Al morir, tras los combates, el lugar de su sepultura resultaba ser una incógnita hasta que, pasado el tiempo, la cebada que portaban en los bolsillos germinaba, revelando entonces el lugar de sus tumbas anónimas, denominadas Croppy Holes.

Acabo de leer ésta leyenda en un blog sobre cultura Irlandesa y me ha parecido una gran historia. Además me venía genial para añadirle una fotografía de unas espigas de cebada que había tomado en los alrededores del campo de Bello (Teruel) durante éste fin de semana.

Advierto a los justicieros de los blogs que se encargan de buscar pequeñas taras en todas las entradas, que la historia me ha parecido tan bonita que no me he molestado ni siquiera en contrastarla. Así que, si en lugar de Robert Dwyer se llamaba Walter Mac laugth, o en lugar de cebada portaban bulbos de tulipán en los bolsillos, sinceramente, me la trae al pairo.

The wind that shakes the barley

I sat within the valley green, I sat me with my true love
My sad heart strove the two between, the old love and the new love
The old for her, the new that made me think on Ireland dearly
While soft the wind blew down the glen and shook the golden barley

‘Twas hard the woeful words to frame to break the ties that bound us
But harder still to bear the shame of foreign chains around us
And so I said, "The mountain glen I’ll seek at morning early
And join the bold united men, while soft winds shake the barley"

While sad I kissed away her tears, my fond arms round her flinging
A yeoman’s shot burst on our ears from out the wildwood ringing
A bullet pierced my true love’s side in life’s young spring so early
And on my breast in blood she died while soft winds shook the barley

But blood for blood without remorse I’ve taken at Oulart Hollow
And laid my true love’s clay cold corpse where I full soon may follow
As round her grave I wander drear, noon, night and morning early
With breaking heart when e’er I hear the wind that shakes the barley.

Puedes oírla aquí.

 

Ciudad sitiada y Miguel Hernández

Anden de la estación Caminreal-Fuentes Claras

Los militares celebran la ayuda que prestaron a la ciudad contra los franceses en los sitios, sitiándonos de nuevo. Porque acabo de volver del centro y eso es lo que parece gracias al desfile que, con mucho honor y mucha fanfarria, van a hacernos el domingo para gozo y alborozo de los sufridos habitantes de la inmortal. Tengo que ir a coger el tren para ir al pueblo y a estas horas comienzo a temer que las entradas y salidas de la ciudad esten prohibidas y que el bastón de alcalde lo haya tomado una junta militar.

Me he acordado, volviendo, de Miguel Hernández, que es mi poeta preferido, por su bondad y su pureza; y cuya voz comprometida y hermosa acallaron  los firmes y solemnes pasos militares en una prisión Alicantina en el año 1942.

El tren de los Heridos

Silencio que naufraga en el silencio
de las bocas cerradas de la noche.
No cesa de callar ni atravesado.
Habla el lenguaje ahogado de los muertos.

Silencio.

Abre caminos de algodón profundo,
amordaza las ruedas, los relojes,
detén la voz del mar, de la paloma:
emociona la noche de los sueños.

Silencio.

El tren lluvioso de la sangre suelta,
el frágil tren de los que se desangran,
el silencioso, el doloroso, el pálido,
el tren callado de los sufrimientos.

Silencio.

Tren de la palidez mortal que asciende:
la palidez reviste las cabezas,
el ¡ay! la voz, el corazón la tierra,
el corazón de los que malhirieron.

Silencio.

Van derramando piernas, brazos, ojos,
van arrojando por el tren pedazos.
Pasan dejando rastros de amargura,
otra vía láctea de estelares miembros.

Silencio.

Ronco tren desmayado, envejecido:
agoniza el carbón, suspira el humo
y, maternal, la máquina suspira,
avanza como un largo desaliento.

Silencio.

Detenerse quisiera bajo un túnel
la larga madre, sollozar tendida.
No hay estaciones donde detenerse,
si no es el hospital, si no es el pecho.

Silencio.

Para vivir, con un pedazo basta:
en un rincón de carne cabe un hombre.
Un dedo solo, un solo trozo de ala
alza el vuelo total de todo un cuerpo.

Silencio.

Detened ese tren agonizante
que nunca acaba de cruzar la noche.
Y se queda descalzo hasta el caballo,
y enarena los cascos y el aliento.

EL HOMBRE ACECHA
(1937-1939)

Lidón.

Conocí a Lidón hará unos diez años. Ya por entonces deseaba con todas sus fuerzas dedicarse al mundo de las artes y era buena, muy buena. Tuvimos un mini proyecto en común que nunca vio la luz, era un cuento para niños, yo puse el texto y ella las ilustraciones. Creo recordar que iba sobre un mago despistado o algo así. Solo pensar que algunos años después  JK Rowling se forró con Harry Potter hace que se me salten unas lágrimas como morcillas de Burgos.

Después por esas cosas que pasan nos fuimos perdiendo la pista. Ella siempre escribía en Navidad unas postales preciosas que construía ella misma, nos vimos en Madrid una vez que me dio por irme a una manifestación antiglobalización yo solo y donde, por cierto, la invité a los huevos fritos más caros que me he comido en mi vida. Y creo que esa fue la última vez que mantuvimos contacto.

Hoy viendo una página de ilustraciones gráficas me he acordado de ella y de esa historia de magos despistados; y el maravilloso google me ha puesto de nuevo tras su pista. Al final consiguió exponer, he visto por la red varias de sus exposiciones, óleos, grabados, fotografía, etc., creo también que, como todo artista Europeo, vivió en Londres, y ahora hace unas fotografías acojonantes,  que he descubierto en su blog, que rezuma su creatividad por todos los lados. Me he alegrado un montón de este reencuentro con mi memoria que me ha facilitado google y también porque ella cumpliera su sueño. Recuerden el nombre por si lo ven algún día en el MOMA de Nueva York.

Su blog:

http://www.lidonramos.blogspot.com

Desert Rose.

Llevo un par de semanas escuchando sin parar ésta canción en el coche y no recordaba su título. Ésta noche por fin alguien me lo ha chivado al oírla en la salida del trabajo. La letra aquí. Definitivamente necesito ese viaje.

Adiós muchachos, compañeros de mi vida.

Una deuda pagada: 

Tengo dos amigos a los que les preocupo bastante. Me preguntan cómo estoy, qué es lo que me ocurre. No les parece normal tanta melancolía en mi blog, que al fin y al cabo no es más que el eufemismo de cursilería.  A ellos dos les debo muchas cosas: varías noches de risas; un viaje hasta Madrid cantando como locos; los cinco días más divertidos de mi vida en aquel viaje a Roma, donde era incapaz de ver la carretera de tanto que me estaba riendo; jugar al despiste tras beber mucho champán; las cervezas de aquel martes que terminaron un miércoles a las once de la mañana; la Santa Compaña en el  bosque de Altafulla; las gradas de Soaso; un viaje a ninguna parte que nunca hicimos; e incluso un corazoncito roto después de una despedida de soltero.

Mi amiga tiene una honestidad que sólo conozco en mi abuela de ochenta y cuatro años,  y quizás por eso la admiro tanto. Supongo que  a las dos la vida les enseñó a ser prácticas en sus preferencias. A veces mantiene unos silencios largos, que te hacen darte cuenta de que cuando te atraviesa con su pragmatismo es porque las cosas las ha dicho con la cabeza, no con el corazón; y eso es un valor.

Un día le dije que opinaba de ella lo mismo que Audrey Hepburn de Cary Grant en Charada. La única diferencia es que la Hepburn se lo dijo susurrándoselo al oído; y yo se lo escribí en un poss-it que tardó meses en encontrar. Podría ser otras muchas mujeres: la Cass de Bukowski a la que todos amaban; Haydee Tamara junto al Che en Bolivia; Storni paseando descalza por la playa; Jean Seberg en "Al final de la escapada"; incluso una noche, en una traición Freudiana de mis sueños, fue Jessica Lange en "El cartero siempre llama dos veces", aunque como ella siempre me dice "Tú me respetas hasta en sueños." Podría ser todas esas mujeres, por separado o un conjunto de todas; pero siempre es ella misma y por eso la quiero tanto.

Mi amigo viene de un tiempo de espadas de madera; de comics del Capitán Trueno, Jabato y Taurus; de bolsas de Comansi llenas de vaqueros e Indios; de alacranes hirviéndose vivos dentro de un bote de cristal sobre una hoguera. Imagino que en aquel tiempo, con aquella edad y esa ingenuidad de la niñez, llevábamos el valor de la palabra dada por bandera. Y eso, veinte años después, es lo que caracteriza a mi amigo. Porque si hay algo que lo defina como tal son las palabras fidelidad y lealtad llevadas al extremo.

Si nos hubiera tocado vivir otras épocas me imagino compartiendo trinchera con él en Rocroi con los Tercios Viejos; o en Verdum, gaseado por los Alemanes, en la primera Guerra Mundial. Vive en una época complicada para alguien que, como él, escucha a Neil Young y a Gabinete Caligari; y  reconoce en el pasado de éste país la idiosincrasia de los que ahora vivimos en él. Tiene una cabeza privilegiada, no sólo por su tamaño de baturro noble, sino por lo vasta que es en conocimientos y aptitudes, pero nunca lo he visto hacer alarde de ello; ni intentar impresionar a nadie; ni hablar más de lo debido y siempre lo he respetado por eso. Ahora, tras su lucha contra la Wehrmacht está algo malherido, con rasguños en el corazón. Espero que pronto encuentre una nueva Sigrid que lo acompañe en sus aventuras y si no, todavía nos quedan carreteras por tomar, rutas 66, Memphis, Jonny Cash, Jailhouse Rock y todavía "seguimos hambrientos". 

Últimamente la vida nos ha vapuleado a los tres por caminos distintos. Llevamos un tiempo intentando que éstos converjan con alguna cena esporádica o alguna excursión por el campo. Hoy les he prometido escribir sobre ellos y no ser cursi. En lo primero he saldado mi deuda, pero en lo segundo se ha debido convertir en mi estilo. En serio que no me ocurre nada, quizás solo necesite hacer ese viaje a ninguna parte del que siempre hablamos y cantar juntos aquello de: 

Adiós muchachos, compañeros de mi vida, barra querida de aquellos tiempos......

Un beso a los dos.

 

 

 

Mario se pasa a Firefox

Si no había suficientes razones para pasarse a Firefox acabo de descubrir una nueva. Se llama Firenes y es un add-on de éste programa que permite jugar a 2500 juegos de la Nes de Nintendo sin tener que descargar nada. Sólo requiere que tengamos el plugin de java instalado. Entre el youtube, los videos de Muchachada Nui, yonkis.com, etc, comienzo a tener claro que las causas de la crisis económica no se encuentran en el desmoronamiento de la venta de viviendas.

Nota subliminal: Pepito, ésto no tiene nada que ver con que las hojas estuvieran mal hechas. Estaba muy concentrado en la programación esa que tenía que entregar.